SAN JUAN — Agentes de la Fuerza de Choque desmantelaron a la fuerza el martes el campamento que líderes sindicales habían establecido frente a La Fortaleza como parte de un acto de desobediencia civil que iniciaron cuatro personas que se encadenaron a pequeños postes en la calle Fortaleza.
Los policías golpearon con sus macanas al presidentes de la Federación de Trabajadores, José Rodríguez Báez, y otros líderes sindicales. Periodistas que cubrían la protesta también fueron agredidos en medio del tumulto.
La protesta surgió en repudio al despido de 16,970 trabajadores del sector público.
El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, invitó al pueblo a tomar las cosas con calma.
"Lo importante aquí (es que) tenemos que bajar un poco los ánimos, hablar, el diálogo es lo más importante. Estamos en un momento donde todo Puerto Rico está en una situación tensa. Ustedes (los periodistas), la Policía, los líderes sindicales todos tenemos que bajar los ánimos, todos somos puertorriqueños y vivimos en la misma Isla", afirmó el jefe de la Policía.
Sin embargo, advirtió que si sus intentos de diálogo no funcionan, la Uniformada procedería de la misma forma.
"Lo primero que estamos pidiendo es el diálogo, si el diálogo ellos no lo entienden, entonces tenemos que nosotros proteger al Gobernador... la Policía es la agencia que establece el orden en Puerto Rico, no son los líderes sindicales", señaló.
Juan Eliza Colón, presidente de la Unión General de Trabajadores, criticó a Fortuño por "lanzarle la Fuerza de Choque a los trabajadores".
"La Fuerza de Choque, como siempre, atropellando a la fuerza trabajadora. Estos son unos animales... No tienen palabras porque el comandante nos aseguró que esto no iba a suceder. (El coronel José Rosa) Carrasquillo dijo que ellos venían suaves", manifestó el líder gremial en referencia al segundo en mando de la Policía.
Aunque dijo que la protesta era ilegal por bloquear el paso en la calle, el coronel Rosa Carrasquillo indicó que no se efectuarían arrestos relacionados con los hechos.
Minutos antes del violento incidente, el presidente del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT), Roberto Pagán, había adelantado a Prensa Asociada que los desobedientes no resistirían un desalojo o arresto por parte de la Policía, pero que tampoco se irían voluntariamente si así se les solicitara.
"El campamento es parte de la acción de desobediencia civil", dijo Pagán entrevista telefónica.
Acompañados de una decena de activistas sindicales, Pagán y tres miembros del SPT se sentaron en la calle, impidiendo la entrada y salida de automóviles de la Mansión Ejecutiva por el portón de la Calle Fortaleza.
"La orden (de despidos) expedida por la Junta de Reconstrucción Económica y Fiscal y refrendada por Luis Fortuño, le cierra las puertas y lanza al desempleo a miles de ciudadanos, padres y madres de familia, por lo que de manera simbólica hoy le cerramos la entrada a su oficina al político que prometió que solo despediría a 'a una persona' si llegaba a La Fortaleza", manifestó el sindicato en una declaración escrita.
Según el SPT, la manifestación es en reclamo de la suspensión de los despidos y la derogación de la Ley 7 de emergencia fiscal que, entre otras cosas, incluyó las cesantías.
"No es momento de resignación ni de lamentos; no es hora de depresiones ni de asustarnos; es tiempo de responder a la insensibilidad del gobierno... con actos que reflejen la dignidad y la valentía de las y los trabajadores puertorriqueños", añadió.
El obispo metodista Juan Vera, portavoz de la Coalición todo Puerto Rico por Puerto Rico, afirmó que los actos de desobediencia civil continuarán en protesta por los despidos de empleados del gobierno.
El gobierno dijo el viernes que el despido de 16,970 empleados públicos es parte de un plan para atajar un déficit de 3,200 millones de dólares.